¿Reducción de costos o innovación?

En este tiempo de crisis no dejo de ver noticias sobre perdidas millonarias, reducciones, ajustes y artículos sobre reingeniería de procesos, minimización de costos u optimización de recursos, sin embargo, no puedo dejar de pensar en uno de los fundamentos del progreso que ve a las crisis como movilizadora de cambios y por lo tanto como motor de innovación.

Personalmente, tengo la convicción que, como seres humanos, tenemos la capacidad de adaptarnos a los cambios, con mayor o menor celeridad dependiendo de la persona. Y que como parte de la evolución necesitamos esos cambios o crisis para replantear las estructuras y poder elaborar nuevos paradigmas.

A nivel empresarial, veo que muchos ejecutivos, inversionistas o accionistas no están utilizando ese poder de adaptación y se limitan a “minimizar” las perdidas realizando ajustes o reducciones para llevar su empresa a la nueva realidad del mercado que ven, es decir, a un mercado menor y mas golpeado. Por lo tanto lo que hacen es disminuir poco a poco hasta que inevitablemente van a llegar a su extinción.

Por suerte veo, también, que hay muchos empresarios, bien llamados “emprendedores”, que ven en estos tiempos la oportunidad de crecer y no solo no realizan ajustes y reducciones, sino que invierten en los momentos de mayor capacidad creativa de las personas, ya que al estar en una época de cambios, sintiendo los cambios, respirando cambios, comiendo cambios, las personas están mas predispuestas a realizar cambios y, si esa predisposición al cambio es correctamente impulsada hace que  el cambio no sea otra cosa que innovación. Esos emprendedores no hacen mas que suboptimizar, es decir, trabajar y pensar sin limitaciones por las reducciones o ajustes.

¿Qué quiero decir con suboptimizar? Hace no mucho asistí a un seminario sobre Management y Pensamiento Estratégico y hubo un pequeño debate sobre el tema de la suboptimización. El resumen de ese debate (por lo menos lo que yo saqué en limpio) es que es que se utiliza la optimización como limitante. Se analizan los proceso y tendencias y se realizan proyecciones sobre posibles realidades futuras, se toman las “mas probables” o mas realistas y entonces se ajustan, no sólo los recursos, procesos y personal, sino las ideas a esas proyecciones con lo que se autolimita la producción de ideas a lo que el modelo puede llegar a soportar según las variables analizadas.

El problema que veo en la optimización es que las variables que tomamos en cuenta son sobre escenarios que consideramos válidos hoy, pero la realidad actual es mucho mas dinámica de lo que creemos y, personalmente, no veo factible que una proyección de acá a 6 meses o un año (ni hablar de un plan estratégico de 5 o 10 años) pueda reflejar la realidad del mercado que puede existir en ese momento, más bien, creo que tenemos que tener en cuenta la dinámica de los cambios y plantearnos ideas fundamentales de cual sería un ideal a alcanzar, real o irreal, y que la estructura de las organizaciones (asi como la estructura mental o predisposición de los integrantes de las organizaciones) sea preparada, no para seguir un plan, sino para decidir que cambios tomar en el momento en que detectamos una variación en el camino respecto del rumbo que llevamos. No forzar el camino a nuestro rumbo, sino remar hacia donde la corriente nos lleva esquivando los obstaculos en los momentos de mayor corriente y, de ser necesario, ajustar el rumbo en las zonas de aguas más calmas.

Esto nos permite, no solamente sobrevivir a los cambios de rumbo o de realidad, sino que permite una libertad de pensamiento tal que las ideas nuevas no son cotejadas con el plan estratégico original y desechadas si no se ajustan al modelo óptimo generado durante una reunión de directorio allá en el tiempo y a lo lejos…

Para terminar una reflexión adicional sobre los recursos y con un ejemplo hipotético bien hogareño, por la que muchos amigos van a protestar:

Pongamos el caso de una familia que “optimiza” sus recursos y ideas. Vemos cual es el stock el lunes. Tienen 6 huevos porque saben que no van a consumir mas de un huevo por día durante la semana excepto por los domingos que no utilizan huevos en su dieta. No hay chocolate ya que no es de consumo habitual y hay sólo un poco de manteca para untar unas tostadas por la mañana. Llega el sábado por la noche y unos amigos llaman para avisar que van a ir de visita y que van a comprar pizzas para cenar (estos siempre iguales de oportunos, justo vienen hoy que no tenemos nada…). ¿Qué pasa cuando terminaron de comer las pizzas, charlaron un poco y llega la hora del postre? Una posible solución es que salgan corriendo a comprar un helado…

Ahora vamos a otra familia en la que se “suboptimizan” los recursos. Veamos cual es su stock para el lunes. Tiene casi dos docenas de huevos, chocolate por lo menos medio kilo y en el freezer un poco de manteca extra “por si acaso”. Llega el sábado a la noche y los mismos que fueron a visitar a la familia óptima llaman a nuestra familia suboptimizada (qué alegría! vienen a visitarnos, con qué los podemos agasajar?). La propuesta es la misma (ellos llevan las pizzas), cenan tranquilos, conversan, se ponen al día y llega la hora del postre. Entonces los invitados, por experiencia, propone ir a comprar el helado y la familia “subptimizada” responde. “No hace falta, si esperan un poco podemos hacer unos ricos Moelleux Chocolat” (volcanes de chocolate, otro día copio la receta, sino pueden ver una acá) y mientras que siguen con la charla, preparan la mezcla y en unos pocos minutos mas Voilà! un postre para no olvidar.

¿Cómo creen que puede seguir la historia? La familia suboptimizada siguió recibiendo visitas no solo de sus amigos de siempre, sino que ellos comentaron que tan buenos anfitriones resultaron y para no sentirse menos, los visitantes empezaron a llevar, no sólo la pizza, ahora también llevan vino!

Como clientes, a qué empresa le contratarían sus servicios, al que les contesta, con mala cara, que ese proyecto no sólo va a demorar para entrenar a los recursos y conseguir los materiales, sino que encima cuando llega el momento, les dice que van a tener que ajustar el presupuesto para poder llegar a cabo el proyecto o a quién muestra predisposición y creatividad, por mas que el presupuesto sea mas elevado (tenemos que llevar el vino también… sino quedamos mal). Personalmente, prefiero pasar por una bodega de camino y elegir una buena botella.

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